Pablo Albornoz

Después de 10 años rascandome los huevos, mirando los Simpsons, escuchando la discografía completa de Peter Gabriel hasta el hartazgo, y florear toda mi debilidad mental a plena luz del día (de noche nadie se daba cuenta, quizás por hablaba muy poco), pensé que era momento de hacer un cambio sustancial en mi vida y fue ahí donde no se me ocurrió nada y seguí como estaba.

Ante mi marcada pasividad, fue la vida la que tomó las riendas de mi vida: pretendía que estudiara Diseño gráfico pero le dije que no, enojada me tomó de la oreja y me arrojó a un instituto terciario donde me recibí de "Analista de Sistemas". Una mañana en un acto de rebeldía contra ella y su odioso autoritarismo me inscribí en la Facultad de Artes donde pasé 3 años de incertidumbre, mate amargo y caos emocional entre otras cosas.

La vida ya cansada de tanta ineptitud y falta de iniciativa me acercó a una persona que cambió mi vida, formé una familia, obtube un empleo y me hice de un nuevo círculo social del que estoy muy conforme, mi almohada ya no me grita ¡looser! a la una de la madrugada y me atrevo a decir que hoy por hoy soy de lo más parecido a un tipo normal.