Pía Fierro
Santiago, Chile
Soy periodista y no ha sido nada fácil.
Amo a Concepción por sobre todas las ciudades del mundo, volvería a ella sin pensarlo, pero por ahora debo quedarme quieta donde estoy en Santiago e intentar disfrutarlo. Dicen que hablo cantadito. No compro "marraqueta", compro "pan francés". No digo "navegao", digo "candola".
Adoro la política y cada día trato de comprenderla sin éxito, y eso me mantiene fascinada. Mi pecado capital es la soberbia y no me arrepiento de ello. Mi combustible es el flamenco y la cumbia. Transo por piñones, castañas, piñas, aceitunas negras, cerezas y helado de limón. Vendería mi alma por porotos granados o puré con huevo. Me gusta el mote con huesillo pero sin huesillo. Odio cocinar.
Leo cualquier libro que llegue a mis manos pero detesto terminarlos porque me apego demasiado a ellos. Lo mismo con las libretas y cuadernos: escribo en cualquier parte, hasta en los baños y jamás con continuidad, pero le pongo fecha a todo.
Cuando estoy nerviosa cuento mis pasos, no me como las uñas ni me muerdo el pelo. Me obsesiona la gramática y la ortografía. Creo en los horóscopos, pero soy católica observante y detesto que hablen mal de la Virgen María y los Santos. También soy tarotista.
Disfruto mucho yendo a cementerios a sacar fotos pero no me creo gótica. Cuando tenga dinero suficiente, lo primero que haré será comprar una casa cerca del mar, no me importan los tsunamis, las olas de Japón ni los maremotos. El mar es lo único que siempre me da paz.