Piña Madura

Medellín, Colombia

"La Piña Madura, súbete a cogerla, muchachas bonitas son las cienagueras..."

Cierta noche de febrero de 1894, en la casa del señor Godofredo Armenta, en Ciénaga, los asistentes observaron que la mayoría de los invitados al baile admiraban el tamaño y hermosura de una piña que había sido colocada en el 'saibó', una especie de mueble de comedor, y que estaban más pendientes de la fruta que de la belleza de las mujeres.

Inspirados en esta simpática historia, en Piña Madura creamos detalles que se roban la atención.

¿El toque principal? Olores, colores y sabores del trópico que, como la piña, aromatizan dulcemente la vida de quien los recibe.