Vivo de la necesidad

Anónima.

Me mira, me droga... Me droga, me mira.

Ay, del destino, que no juegue conmigo...

Un otoño el demonio se presentó, fue cuando el arbolito se deshojó...

Se volvió a gusano, mariposa, cansada de volar y no poder arrastarse al fondo de las cosas, a ver si dentro puede comprender...

Abrí los ojos para ver, con el destino me encontré de cara.

Y el amor se fue volando por el balcón...

Si miro alrededor, no puedo comprender, me da pereza.

Y me busco en la memoria el rincón donde perdí la razón; y la encuentro donde se me perdió cuando dijiste que no...

Desde que no estás tú en este rincón, no se atreve a pasar la luz del sol.

¿Y qué, si me condeno por un beso?

Y dicen que mi vida es un exceso, y yo me vendo sólo por un beso...

Arráncate a andar y dame algún motivo para decirle al sol que sigo estando vivo...

Después de arder, el fuego ya es sólo humo.