Raul Ramirez
El número uno era soberbio.
Se sentía el número uno. Cierto día, sin embargo, advirtió la presencia del número dos.
Con él pudo entonces hacer el número 12. Con el 3 hizo el 13, y el 14 con el 4. Se empezaron a hacer así todos los números, incluso el 1,234,567,890.
El número uno se percató de la infinita serie de números que con aquellos números era posible hacer, y dijo:
-Ahora sé que todos somos el número uno.
Armando Fuentes Aguirre