Renatha Casas Champín

Cogí mi capa roja y una canasta llena de producto golosinarío que había comprado en el micro días atrás. Rumbo a polvos azules, para mi mala suerte, caí en cuenta que era perseguida por tres lobeznos. Los maté, cocine y devore en hamburguesas con mis hermanos al llegar a casa, uno para cada uno fue suficiente. Tomé una siesta. Y al despertar mi hermana era mi manager futbolístico y artístico. Desde ese día hasta ahora: todo más o menos así.