Mariana Gonzalez

Soy una simple chica de 16 años, jodida, histérica, loca, divertida, tierna, celosa, enojona, sensible y con historia. No me juzques si no me conoces (:

Todo comenzo un 10 de abril del 1996 a las 9:07 am. Era yo, estaba naciendo, en una maternidad, parto riesgoso y pocas posibilidades de salir con vida pero acá estoy después de 16 años, 4 meses, 9 días y 8 horas. No, mi vida nunca fue fácil, siempre atravesaba algo nuevo, discusiones y peleas de mis papas y lo que más influenció en mi: mi baja auoestima, esas ganas de desaparecer constantemente, mis inseguridades de todos los días, mi desvalorización a mi misma. ¿Quién iba a creer que una niña de tan solo 7 años se la pasaba pensando en como perfeccionarse más? ¿Quién iba a creer que detrás de mi sonrisa diaria por dentro me estaba muriendo?

Todavía me acuerdo ese miedo constante de ir al colegio porque no me sentía bien ahí, ¿Por qué una persona llega a ser tan cruel de hacer que una persona intente acabar con su vida? El bullying es una de las cosas que me tocó pasar y creo que lo sigo viviendo, solo que hoy, soy un poco más fuerte a causa de toda mi experiencia.

Todavía me acuerdo los días enteros que pasaba sin comer, o los días en los que me pasaba encerrada en el baño queriendo vomitar algo que no había comio, esas noches que pasaba llorando porque había mordido algo, esas noches que pase llorando porque nadie me valoraba y lo único que hacían era basurearme. Todavía me acuerdo los nombres de cada una de esas personas y cuantos cortes les dedique a ellos.
Creo que nunca le hice caso a lo que me decían, de sonreír a pesar de todo y demostrarle al mundo que soy feliz. Si, quizás sonría pero hay una gran razón por la que odio mi sonrisa (además de que mis dientes no son lindos) es porque es FALSA, no hay nada más falso en mi que mi sonrisa y mi risa. Estaba y estoy cansada de mostrarle al mundo algo que no soy.

Otros momentos en los que anhelaba desaparecer era cuando mis papas discutian, me acuerdo el día que mi mamá me dijo que se iban a separar y ahí entendí que toda mi infancia había sido una basura y que no eramos felices realmente. Ese día caí en la cuenta que yo, no era feliz.

Obviamente, mi vida no siempre es negra, tiene sus momentos en los que se podría decir que estoy cerca de la feliciad: Mis amigos, ver a mi familia todos los días viva, verme a mi con vida, la música, y esos pequeños detalles que llenan el alma; esos son los que tenemos que pre