Gustavo López García

Digno hijo del Sol del ’78.
Retoño de Lara, de Carabobo y de la Capital, amante de los vicios del mundo, complejamente sencillo.
Fotógrafo de por vida, músico de a ratos, escritor itinerante, ingeniero del arte. Apasionado, pues, por todo aquello que nunca resultaría en ganancia, acompañado por la peor jerarquización de las necesidades mundanas.
Irrompible, incorrompible, alterable e iracundo, paseando por la vida, deslizando, fluyendo, suspirando sin el arrepentimiento del "debí haber", mordisqueando constantemente el "quién me manda".
Estepario hasta las metras, acomodado en la propia piel, turista universitario, mono aprieta botones, empírico, creyente, generoso, tenaz y manipulador.
Violeta, nueve y “si vas a hablar, asegúrate que tus palabras sean mejores que el silencio”.