Salvadora Palop

Nací un día de buena o mala suerte, un décimo tercer día del mismo mes que Pasqual Maragall. Mis padres eran maestros y viví la enseñanza antes de "nacer". Era vocación. Mi juego favorito era una escuela portátil que abria y había una monja de la Caridad y unas muñequitas, esas fueron mis primeras alumnas. Ahora está llegando ya el fin de mi carrera profesional pero pienso siempre en futuro y con ilusión voy cada día a la escuela. Me doy cuenta que ahora tengo maestras jubiladas que vienen a clase con ilusión a aprender informática, porque antes no lo pudieron hacer. Cada día podemos enriquecernos y no desfallecer en estos momentos de crisis.