valli aleman
Pocas cosas en la vida me emocionan tanto como la comida. Este proyecto, que aun no se que forma tomará, tenía que empezar. It was long overdue.
Aunque tal vez no importe el porqué, siempre me he cuestionado el source de esta pasión. Crecí con una mamá que le teme a la cocina y un papá que pudiera comer cereal, sandwich de jamón y queso y cheeto puffs todo el día.
Al menos he logrado influenciar a mi esposo y a mis hermanas y se han convertido en pequeños guinea pigs dispuestos a embarcar en mis aventuras culinarias. (me gustan los guinea pigs btw.)
Quiero pensar que cuando era niña, a pesar de tener un par de fobias con ciertos ingredientes, (no frutas, no platano maduro) siempre queria probar la comida “de los adultos.” El plato de muslitos de pollo y papitas nunca me hizo sentir satisfecha. Me gustaba probar.
Una paella en la playa cocinada por Tio Migue. Paté de snack en el hospital cuando Tia Regina dio a luz. These guys were always providing me with interesting food :) (aun recuerdo el sabor del paté por primera vez, y eso que fue hace casi 20 años.) Serán ellos los “culpables” originales de mi insaciable apetito?
Te invito a acompañarme a seguir explorando a través de mis aventuras. En este blog encontrarás mis pensamientos, fotos y comentarios imparciales de la comida que pruebo todos los días.