Vestidos de fiesta

Hoy voy a hablar de una de las cuestiones que a las que nos gusta la moda más nos atormentan llegado el día. Se trata de elegir un vestido de fiesta correctamente. Y es que esto que para la mayoría de los hombres parecerá una enorme tontería, a nosotras nos cuesta mucho. ¿Por qué? Pues por muchos motivos.
En primer lugar no nos gusta que nuestro vestido lo lleve ninguna otra. Tenemos que ser las únicas de la fiesta que lo llevemos. Y no vale simplemente con que el mismo vestido no lo tenga otra, si no que no puede ser ni parecido. Si por ejemplo coincidimos exactamente en el mismo color del vestido, nos mosqueamos, porque sentimos que ya no somos únicas y parece que vayamos disfrazadas.
También nos gusta que nuestro vestido sea el más bonito de todos y el que más luzca. Intentamos ser las protagonistas y por tanto el hecho de ir vestidas de la manera más especial nos hace sentirlo más todavía si cabe.
Además, tiene que ser cómodo. Un vestido de fiesta no puede ser algo incómodo, ya que vas a tener que llevarlo durante mucho rato, y seguramente con unos tacones nada idóneos para estas ocasiones. Será todo lo bonito que quieras, pero no deja de ser un traje de guerra, y por tanto cuanto mejor se adapte a tu cuerpo, menos te pique, y todas esas cosas que tanto nos molestan, mucho mejor.
Por si todo esto fuera poco, hay un último factor muy importante, y es el precio. Y es que no nos podemos olvidar de que un vestido suele costar un pico, y eso nos condiciona mucho, ya que el presupuesto que tenemos nunca es infinito. Encontrar un buen vestido largo en el cual no te dejes medio sueldo de un mes es misión complicada hoy en día (obviamente depende también de cuánto cobre cada uno). Os digo por experiencia que vestido que veo que me encanta, vestido que cuesta un pastizal. Hay que tener mucho cuidado con esto, y sobre todo un novio con mucha paciencia para aguantar todas las tonterías que vamos a querer hacer por el vestido de nuestros sueños. Cuidado chicas!