la niña y sus aullidos
Me llamo Alejandra y lo que escribiré a continuación es algo, un poquito, más o menos, de lo que soy (o de lo que no soy).
Soy una niña bastante atadosa. Soy complicada, curiosa, rebuscada y literaria. Mujer de palabras -mujer, ante todo-, feminista y con gotas de revolución. Lectora y estudiosa de lo oculto y lo culto. Tímida a más no poder, de poca apertura, de pocos amigos, de pocos conocidos. Amante de lo natural, lo frío y lo inmenso. De pensamientos insistentes, hincha-pelotas, masoquistas. Más sensible que racional, huyo de los problemas y de las situaciones que me puedan causar vergüenza. Miedosa de la gente, los robots y los roedores. Vikinga pero vegana. Trepadora de árboles con copas inalcanzables.
Aulladora de la luna, amante del silencio y a la vez de los gritos libertadores. Opositora del patriarcado, machismo, especismo y fascismo.
Grrrl, niñita, princesa, guerrera. Como quieran llamarme. Encarno a cada una de ellas.
Llorona de manera enfermiza.
Nórdica frustrada, elfa reprimida y hada cautivada. Irlandesa sin suerte, vikinga sin casco, bruja sin escoba. Torpe, torpe y más torpe.
Me tropiezo con mis propios pies y me caigo de manera continua cuando camino por las calles.
Aspirante a orejona y entintada.
Rayada, amada, tierna y fugaz.